11º principio: considera si no se estás promoviendo y a la vez tratando, un síndrome de abstinencia

A propósito de un (sielos, que esto no sea un fra)caso

Cuando le conocí, su pensamiento se desmoronaba una y otra vez por más que trataba de dirigírmelo y explicarme lo que sentía. Atlas tenía 18 años y los sentidos se le difuminaban para convertirse en una masa informe de sensación, vertebrada por angustia {Lovecraft seal of approval}. Un primer brote psicótico desplegando y batiendo sus alas con fuerza arrasando toda su experiencia; concediéndome el honor de presenciar su nacimiento. Fascinada y aterrada a iguales partes corrí a darle antipsicóticos, obviando las dudas científicas acerca de la necesidad de dar un fármaco que tras su administración crónica roe corteza cerebral. {Si Atlas fuera sueco habría sido mi obligación darle benzodiacepinas y dejarle a su cerebro la oportunidad de reorganizarse él solito, pero eso es otra historia y ha de ser contada en otra ocasión}.

Atlas ingresó en la unidad de psiquiatría y poco a poco sus sentidos se reubicaron, el color verde dejó de hacerle daño, la luz dejó de envenenarle, todo empezó a cobrar sentido en torno a una persona que le perjudicaba; poco a poco todo fue volviéndose gris, normal y confortablemente seguro hasta poder superar lo que los alienistas llamamos “prueba de realidad”. Atlas se curó, aunque con él se quedó un miedo a todo lo que le había pasado, soportable pero corrosivo. Se fue de alta tras dos semanas, con su dosis elevada de neuroléptico para no enloquecer de nuevo y su dosis-no desdeñable de benzodiacepinas para esa ansiedad que le venía al pensar en cómo la verdad le había traicionado.

Han pasado las semanas y los meses y Atlas sigue asustado. Hay días en que su desazón recuerda a esos momentos en que las frases se le deshilvanaban, porque es el modo en el que la mente de Atlas experimenta ahora el desasosiego. Pero cada vez que aparece en nuestra consulta con “alteraciones formales del pensamiento” te planteas si subir el neuroléptico y las benzodiacepinas, para que Atlas esté tranquilo y vuelva a ser él. Cumple criterios; la literatura dice (o de la literatura se puede interpretar) que procede medicar más a Atlas. Que sin medicar las consecuencias pueden ser irreparables.

Hay cosas que en la consulta no quieres oír y mira, no te queda otra que oírlas. Hay cosas en los estudios que no quieres leer y haces como que no las has leído. Pero están ahí. Es relativamente sencillo intuir que quitar un antidepresivo pueda provocar una depresión. Cae casi de “captain obvious” que al quitar un tranquilizante como las benzos aparecerá ansiedad exigiendo su caramelo. Quítale su hipnótico a un insomne y volverá más insomne todavía (única razón por la cual no echo flunitrazepam en las cañerías de mis vecinos, por más ganas que me den).

Pero cualquier psiquiatra entra(rá) en barrena al plantearse la posibilidad de que sus sacrosantos e indispensables antipsicóticos sean los que enloquecen. Resulta que vienen Moncrieff y los Chouinard y te explican que quizá ese segundo episodio al retirar el tratamiento no sea la enfermedad resurgiendo cual ave fénix sino iatrogenia tuya a cuenta de haber descarajado el equilibrio de dopamina en el cerebro. Tú tragas saliva (tú que tienes, no como tus pacientes con neuroléptico). Mucha. Máxime si, dictadura de los criterios diagnósticos mediante, ese supuesto “nuevo episodio” aboca a mal pronóstico. Pero y si no. Psicosis por hipersensibilidad, lo llaman, planteando alternativa a la clásica explicación “necesita el fármaco, si se lo quitamos vuelve a empeorar, dejémoslo puesto  otros 5 ó 50 años.”. A mí me inquieta. ¿A ti no te inquieta? Revisa si en tu casa no te están echando unas gotitas transparentes en la comida, que a veces pasa.

Hay un antes y un después del momento de tener miedo a ser tú el que está empeorando al paciente. De que quizá el paciente necesitaría un homeópata (por aquello de que necesita que no le hagan nada). Pero, no, basta, me niego. [Ruido de cristales rotos y camisas desgarradas, estruendo aprobatorio.] Atlas deliró, deliró a chorro. Y harto peor, antes de poder siquiera delirar, el pensamiento le patinaba tanto que ni a construir delirio llegaba. Y Atlas sufrió atrozmente esos días y Atlas no quiere volver a ese lugar. ¿Cómo le freno si el veneno para sus dragones es alimento para esos mismos dragones?

Canto en clave psicofarmacológica porque es donde canta mi escolanía. Pero médicos iatrógenos que olvidan que veneno es más de lo que parece, por doquier. Es bonito pensar que tu talonario de recetas, tu elegante firma y tu número de colegiado/área sanitaria, todos a coro, puedan hacer tantas cosas; desde aliviar a alguien a fundirte un presupuesto mensual de área en una sola mañana. E incluso, hay que joderse, contradecir tus propios actos terapéuticos.

Le he explicado a Atlas este despropósito. Él no quiere más neuroléptico. Le aterra recordar aquellas semanas pero le aterra tanto o más cómo se ha sentido estos largos meses y llegar a necesitar esa(s) pastilla(s) diarias que le frenan el pensamiento. Hemos acordado bajarlas, poco a poco. Hemos consensuado también que de su más que probable adicción a las benzos hablaremos cuando hayamos resuelto este primer entuerto. ¿Enloquecerá de nuevo? ¿a quién le echaré la culpa yo si lo hace? ¿a él por loco? ¿a mí por come-farma-flores? ¿a Moncrieff por investigar? ¿a ti porestar ahí leyendo como un pasmarote?

Sea quizá que sale de mis dedos risperidona pretendiendo funcionar como hilo de Ariadna pero se arrolla al cuello de mi paciente en vez de guiarle fuera del laberinto. O  sea quizá que ya no hay tal laberinto. Yo qué sé. Lo único que está en mi carpoes tener cautela. En fin, a mí en la facultad me contaron que esto era más fácil. Ya les vale.

Que Lady Gaga (n)os acompañe…

Marta Carmona Osorio* para Iniciativa por una Prescripción Prudente

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* MIR-2 de Psiquiatría. Instituto Psiquiátrico José Germain. Leganés

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15 respuestas a 11º principio: considera si no se estás promoviendo y a la vez tratando, un síndrome de abstinencia

  1. Pingback: 11º principio: considera si no se estás promoviendo y a la vez tratando, un síndrome de abstinencia « Almogrote Para la Salud

  2. Aurora Rovira Fontanals dijo:

    Reflexión impresionante y necesaria, justo en el momento en que se habla del tratamiento involuntario ambulatorio. Gracias.

  3. Tatiana dijo:

    Soy R1 de familia y estoy ahora en CS, no se como es posible que casi mas de 60% tiene en su TTO cronico algun BNZ o otro antipsiq .No soy amiga de estos farmacos y estoy segura que no me voy a prescribir sin gran!!! nesecidad.

    • Sara Ortiz dijo:

      Es que no dar BZP requiere algo de lo que disponemos poco: tiempo. Tiempo para escuchar las angustias del paciente, para que se desahogue, tiempo para hablarle, hacer una mini-psicoterapia, aconsejar otras actividades, aconsejar pagarse un psicoterapeuta a falta de suficientes psicólogos en la pública, quien pueda, resistir las ganas del paciente de encontrar una solución rápida y fácil….Tiempo, sólo tiempo en lugar de pastillas.

  4. Pingback: ¡¡¡Apúntate a la [IPP]!!!. Seguimos resumiendo « Blog 2dudan

  5. Excelente entrada, hilos que salen de nuestros carpos que no sabemos donde van, …me alegro de que nos hagaís parar a pensar ( más) !!! Gracias ! Y olé por la inciativa!!

  6. rafael felusarcangel dijo:

    Con 35 años de benzodiacepinas, por ataques de pánico recurrentes realmente atroces, y aterrizaje en una vida asentada en el Alprazolam, puedo decir que sí, que soy adicto a él. A pesar de la modulación personal que uno consigue,para consumir el menos posible de forma casi patológica, psiquiatra siempre de por medio, sé perfectamente que si desapareciera de las farmacias las pasaría canutas. El solo hecho de saberse modulador, y de llevarlo encima es realmente un placebo comprobado, de que pasan a veces tres días sin precisarlo. Pero sé perfectamente que mi futuro inmediato pasa por una cura de desintoxicación, que la verdad no imagino como sea posible realizar. Grácias

  7. Pingback: Risperi Donna « salud comunitaria

  8. Buscando la referencia sobre Joanna Moncrieff he encontrado este pdf ( http://psychrights.org/Research/Digest/NLPs/actadrugwith.pdf ) sobre un artículo de la misma (en inglés) en el que plantea la necesidad de revalorar los tratamientos crónicos con neurolépticos y de valorar la reducción de dosis o suspensión consensuada de los mismos. Aunque creo que es labor de los psiquiatras no está mal que los médicos de familia lo tengamos presente y en determinados pacientes se lo planteemos.

  9. Referencia sobre dudas parecidas respecto a los antidepresivos en http://www.plosmedicine.org/article/info%3Adoi%2F10.1371%2Fjournal.pmed.0030240 por la Dra. Moncrieff (también en inglés)
    Aunque no soy partidario de pasar al otro extremo de no recetar nada si que puede ayudar a plantear la necesidad de tratamiento en todas aquellas personas en las que tenemos dudas razonables sobre el beneficio-riesgo y sobre la necesidad del mismo en aquellas personas con tratamientos crónicos con antidepresivos. Como mínimo deberíamos discutirlo con el paciente pero para ello tendríamos que darle también alternativas, ¿no os parece?

  10. nina dijo:

    Gracias por esto :conozco a alguien que es medico y paciente psicotico y dejo la medicacion alos 58 años tiene miedo tubo un pequeño brote pero ya no tolera la medicacion solo el tiempo del brote .no tiene miedo ,ya que sabe las consecuencias a largo plazo y a corto de los psicofarmacos .le encanto esto
    n

  11. paula dijo:

    Hola, no soy profesional, soy una chica diagnosticada de esquizofrenia hace muchos años. Y hace muchos años también que no tomo antipsicóticos ni tranqulizantes. Estoy de maravilla. De vez en cuando entro en ese otro mundo de realidad paralela, que vosotros llamáis delirio, ideas autorreferenciales… es una lata, pero no tengo miedo. Me sucede solamente cada ciertos años, generalmente en épocas de estrés emocional, donde acumulo conflictos mal gestionados o preocupaciones fuertes. Es mi factor de vulnerabilidad, es el riesgo que siempre me acompaña. Pero de la misma forma que entro, salgo. Es como un ciclo, como un tiempo que necesita mi cabeza para elaborar su ficción evasiva y luego volver a la realidad de siempre.
    No estoy en contra de la medicación para pasar las crisis, aunque yo no la use. Pero sí estoy en contra de la consideración de cronicidad a priori, en contra de la medicación de por vida, en contra de la criminalización de las personas diagnosticadas, en contra del tratamiento ambulatorio involuntario y en contra de los médicos poco honestos que no explican los efectos secundarios ni proponen alternativas. También estoy en contra de los médicos vagos que ni siquiera se plantean que pueda haber alternativas.
    Pero estoy a favor de muchísimas cosas, como por ejemplo de que profesionales honestos y responsables como vosotros decidáis hacer blogs y romper el círculo vicioso del pensamiento único.
    Gracias, os animo muchísimo a seguir, esto engancha, ya veréis (y no tiene efectos secundarios).
    Un saludo.

    Paula

  12. Pingback: Hemos leído… » Experiencias sobre el “día a día” de la prescripción de medicamentos

  13. Fco. José Marín, @kikomarinmagan dijo:

    Soy farmacéutico. Me ha encantado tu relato y ese mismo pensamiento muchas veces me corroe el cerebro. Tenemos grandes herramientas farmacológicas que a su vez son enormes enemigos y por eso necesitamos que TODA la cadena de sanitarios que rodean a esos pacientes estén coordinados.
    Te animaría a que informaras también a su farmacéutico de las intenciones que tienes con respecto a su tratamiento, así los mensajes que recibirá este débil enfermo estarán en sintonía y ayudarán a conseguir sus objetivos.
    No importa que creas que ese farmacéutico no esté motivado con su actividad asistencial, cuenta con él ese paso creo que no será en vano.
    Gracias por compartir esto con nosotros.

  14. Pingback: Iniciativa por una prescripción prudente « e-PANORAMIX

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